Las Constelaciones, parte II

(Por Kendall Calvo D.)

Es momento de continuar nuestro viaje por algunas de las historias que envuelven a las constelaciones de nuestros cielos. Ya mencionábamos en la primera parte a las doce constelaciones del zodiaco y algunas más relacionadas a ellas. Casi todas las constelaciones adoptadas oficialmente hoy en día provienen de la mitología griega o romana, y cuentan mitos fantásticos de héroes y dioses de la antigüedad. En algunos casos no es solamente una constelación si no un conjunto de ellas las que se relacionan para relatarnos la historia, tal es el caso de la princesa Andrómeda, que se cuenta que su belleza era tal que celaba a las diosas del Olimpo y los dioses decidieron entonces castigarla a ella y su familia con mala fortuna y terribles desastres, sus padres, los reyes Cefeo y Casiopea pidieron ayuda a los dioses para librarse de sus infortunios, al parecer, la única solución era encadenar la bella princesa para que fuera devorada por la criatura Cetus en señal de sacrificio. Así hicieron sus padres, pero fue el joven y tenaz Perseo quien logró por fin liberar a la doncella en peligro y acabar con la terrible criatura marina convirtiéndola en roca al mostrarle la cabeza cercenada de medusa.


Algunas historias poseen particularidades interesantes como la del Águila o Aquila, en la que se dice que el dios supremo Zeus tomaría la forma de éste ave para llevarse a Ganímedes, un joven virtuoso y sabio, hacia el Olimpo, ya que por su conocimiento y pureza se había ganado un sitio entre los dioses. Este tipo de narraciones en la que un ser divino “rapta” a un humano para llevarlo al los cielos parece ser un elemento común en algunas de las religiones del mundo más allá de la mitología griega. En la mitología china se cuenta que el sabio Emperador Amarillo fue llevado a los cielos por cuatro dragones. Así mismo la conocida historia hebrea del profeta Elías quien sería llevado al cielo por Yahvé en un carro de fuego. Estos son sólo algunos relatos que nos muestran la particular comunión entre diferentes culturas para contar historias similares, claro, cada una en un contexto y con personajes diferentes.


Otra constelación particular es aquella que representa el mítico barco que transportó a Jasón y sus Argonautas en un fantástico viaje hacia Tesalia, la Nave Argos. Durante la antigüedad se le asociaría una enorme región del hemisferio sur celeste, sin embargo hoy se ha decidido separar en una serie de regiones separadas. Así el barco ahora serían cuatro constelaciones separadas: Carina (la quilla), Puppis (la proa), Pyxis (la brújula) y Vela (no creo que haya que explicarla!). Así en el cielo encontraremos otro antiguo vehículo, la Auriga, aquel carro romano halado por caballos. El mito se asocia a Erictonio, hijo de los dioses Vulcano y Minerva, quien habría inventado este vehículo para los hombres, ganándose así un lugar en el firmamento. Pero no se conoce con seguridad si este es el origen de esta constelación. Al igual se desconoce a ciencia cierta el origen de Boötes, el boyero, aunque talvez tuvo relación con la invención de arado, que fue un instrumento clave en el desarrollo de la agricultura.

Ya contábamos la historia del sabio Quirón y su relación con Sagitario en la primera parte, pero éste personaje quizá sea el único en contar con dos constelaciones que le representen, esta vez como simplemente el Centauro. Se dice que Hércules lo hirió accidentalmente con una de sus flechas envenenadas. Por lo que Quirón padeció mucho, pero no lograba descansar en su muerte dado que era inmortal. Dado aquel tiempo Prometeo se encontraba pagando un terrible castigo por haber robado a los dioses el fuego en beneficio de los humanos y fue encadenado a un risco en el cual un cuervo devoraría su hígado cada día y le sería restaurado por las noches. A petición de Quirón, Hércules clamó a Zeus para que el centauro moribundo tomara el lugar de Prometeo y ofreciera su inmortalidad a los dioses y así poder descansar en su muerte. En memoria de esta trágica historia se le dio un sitio a Quirón en el firmamento. Además de que los dioses, en agradecimiento a la ayuda brindada a Prometeo le otorgaron una corona de laurel, representada en la constelación de la Corona Australis o corona del sur. Esta corona también le sería entregada a aquellos vencedores en los juegos de la antigüedad o juegos “olímpicos” (del Olimpo).

Existe otra corona, esta vez en el hemisferio norte, la Corona Borealis. Esta relacionada a la leyenda de Ariadna, quien salvó a Teseo de ser sacrificado por un minotauro a cambio de llevarla a Atenas para hacerla su esposa. Sin embargo Teseo abandonó deliberadamente a Ariadna en la isla de Naxos mientras ella dormía. Cuando despertó juró vengarse, conoció al dios Dionisio quien la tomó por esposa y como regalo de bodas le ofreció una hermosa corona incrustada con cientos de joyas preciosas. Cuando Ariadna murió, Dionisio, para recordarla, colocó su corona entre las estrellas.

Quizá no exista otro héroe en las mitologías de la antigüedad tan aclamado como Hércules, semidios que poseía una fuerza descomunal, pero a su vez la desgracia lo persiguió toda su vida hasta el día de su muerte. Fue hijo ilegítimo del dios Zeus con la mortal Alcmena. Esto desató la irreverente furia de la esposa de Zeus, la diosa Hera quién comandó terribles infortunios sobre el semidios. Para librarse de su suerte éste debía cumplir doce arduos trabajos, como matar terribles criaturas como el León de Nemea, la Hydra y las aves de Estinfalo. Sin embargo todo esto no le valió para librarse de los arrebatos de Hera. Se dice que después de matar de modo accidental a un joven, Hércules decidió exiliarse con su esposa, Deyanira. Cuando llegaron a un río, Hércules lo atravesó nadando, dejando a Deyanira sola con Neso, un centauro que se ofreció a llevarla sobre sus espaldas hasta la otra orilla. Sin embargo, Neso intentó violar a Deyanira. Hércules disparó al centauro una flecha envenenada. Antes de que Neso muriera, sugirió a Deyanira que conservara su sangre como amuleto, ya que le sería útil en caso de que quisiera renovar el interés de Hércules por ella. Cierto tiempo más tarde, al enterarse del interés de su marido por otra mujer, Deyanira frotó la sangre seca del centauro en una de las túnicas de Hércules. El cuerpo del héroe se quemó en cuanto este se puso la túnica, y cuando intentó sacársela su piel se desprendió. Cuando Deyanira tuvo noticias del efecto causado por la túnica, se colgó al no soportar lo que le provocó a su marido. Hércules construyó entonces una pira para quemarse y librarse del dolor y se colocó sobre ella, tras prenderle fuego se dice que se observó un relámpago. La pira se quemó por completo, sin que quedaran trazas de huesos. Se supuso que el cuerpo de Hércules había sido transportado hasta el Olimpo.


La Lira o Lyra por su parte representa el instrumento regalado por Apolo a Orfeo, el poeta y músico más famoso de las leyendas griegas. Cuando murió su esposa Eurídice, los dioses le dijeron a Orfeo que podría hacerla resucitar con tal de que no mirara hacia atrás para percibirla, hasta que ella estuviera bajo la luz del Sol. Orfeo hizo que ella volviera a la vida tocando la lira, pero cuando él alcanzó la luz del Sol, miró hacia atrás. Y dado que Eurídice todavía no había alcanzado la luz del Sol, Orfeo la perdió para siempre. Permaneció inconsolable y rechazó las proposiciones de todas las mujeres que intentaron obtener su amor. Un día fue atacado por un grupo de mujeres a quienes había menospreciado; aplacando su música, le hicieron trizas y echaron su cabeza y su lira al río Hebro. Sin embargo, intervino el dios Apolo; la cabeza de Orfeo fue colocada en una cueva, sus miembros fueron enterrados al pie de Monte Parnaso al tiempo que su lira fue situada entre las estrellas.


A diferencia de lo que la afamada película animada de Disney nos hace pensar, Pegaso el caballo alado no fue mascota de Hércules, ni siquiera se llegan a relacionar. El corcel alado surgió de la sangre de la medusa cuando Perseo le cortó la cabeza. Luego sería Belorofonte quien lograría domesticarlo y se le ocurriría la idea de subir con el Pegaso volando hacia el Olimpo, los dioses desaprobaron esto por lo que Zeus tumbó a Belorofonte del corcel mientras subían, el jinete cayó, pero Pegaso logró llegar, con lo cuál se ganó un sitio en el firmamento.


Y finalmente otra historia que ronda los cielos es sobre una madre y su hijo. Esta vez Zeus se había enamorado de Calisto con la cuál incluso tuvo un hijo. Cuando la esposa de Zeus, Hera, se enteró de esto tomó a Calisto y la convirtió en un a Osa, así evitaría que Zeus le siguiera siendo infiel, de lo contrario terminaría con un auténtico zoológico en el Olimpo! Sin embargo, Arcas, un joven que al crecer se convirtió en cazador estaba a punto de capturar una excelente presa, una gran Osa, sin saber que se trataba de su propia madre. Zeus transformó a Arcas entonces en un Oso y llevó a ambos hasta el firmamento para ser la Osa Menor y Osa Mayor. Hera se enfadó del honor que Zeus les había dado que convenció a Poseidón de no dejarlos nunca bañarse en el mar, por esa razón en latitudes altas en el hemisferio norte, estas constelaciones nunca desaparecerían bajo el horizonte. Además en la cola de la Osa Menor se encuentra la estrella Polaris que coincide con el eje de rotación terrestre, esto hace que durante la noche todas las estrellas se muevan en el firmamento, pero Polaris se mantenga inmóvil.


Y las historias siguen, entre mitos y relatos, el cielo se encuentra repleto no sólo de objetos muy interesantes, si no también de las creencias y supersticiones de quienes lo observaron en el pasado. Y sin duda las constelaciones extienden una calurosa invitación a dejar volar la imaginación a aquellos que se atrevan a contar sus historias.

(para más información sobre las constelaciones el sitio oficial de la IAU http://www.iau.org/public/constellations/)


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